Apéndice JA

APÉNDICE DE PROYECTOS Y EVENTOS JA

 

PÁSALO (Pass it On)

Filosofía

Esta es una de las iniciativas más importantes del Departamento de Ministerios JA de la Asociación General, el cual propone que los jóvenes sean entrenados por adultos para ocupar responsabilidades dentro de sus iglesias locales, fortaleciéndolas y desarrollándolas. A continuación, colocamos extractos del artículo escrito por el Según el líder Mundial de la Juventud Adventista, Gary Blanchard.

Los estudios nos dicen que hay tres valores básicos en la generación adulta que tiene que pasar a la generación más joven, si seamos alcanzarlos y retenerlos. Estos valores responden las preguntas más profundas que hacen los jóvenes alrededor del mundo. De acuerdo con los autores del ampliamente exitoso libro “Haciendo crecer a la Juventud”, esas preguntas son “Quién soy”, “dónde encajo mejor”, “qué diferencia hago”. Gracias a Dios la Iglesia Adventista del Séptimo Día responder tales preguntas para cada uno al buscar un traspaso intencional de los valores de Identidad, Misión y Liderazgo hacia la generación más joven.

Identidad: el primer valor vital es identidad con Jesús. Los jóvenes naturalmente desean saber QUIÉN son, y es responsabilidad de la generación adulta ayudarles a comprender identidad única y transformadora en Jesús. El mundo les dice que su identidad se encuentra en su status financiero, escolaridad, color de piel o identidad sexual, ¡Pero la Biblia apunta hacia algo mucho más grande! (Juan 1:12, 1 Juan 3:1).

Un punto interesante es que la Biblia no enseña que todos son hijos de Dios. Por supuesto, cada persona es de gran valor, tal como lo prueba la cruz, pero la Biblia, dice que esta identidad especial es reservada para aquellos quienes han colocado su fe en el Hijo de Dios y son bautizados…

Misión: mientras los jóvenes van descubriendo QUIÉNES son, también desean saber PORQUÉ están en este planeta tierra. En otras palabras, ¡La generación más joven necesita tener un propósito! ¡Afortunadamente, la Iglesia Adventista del Séptimo Día es una denominación con un destino! De acuerdo al Espíritu de la Profecía, a nuestra iglesia la “más solemne de las verdades a los mortales jamás confiada antes” (Testimonios, tomo 9, p.p. 19). ¡La IASD no es mejor que alguna otra religión, sino que se la ha dado una responsabilidad aún mayor! Hemos sido levantados para compartir el mensaje de los Tres Ángeles de Apocalipsis 14, el “Evangelios Eterno”. Qué privilegio, que honor ser parte de un movimiento eclesiástico que no sólo amonesta del juicio por venir, sino que también apunta hacia la cruz y la justificación y santificación ¡Disponibles a todos por fe en Jesús!

Liderazgo: los jóvenes necesitan saber QUIÉNES son, POR QUÉ, están aquí y finalmente a DÓNDE pertenecen. Cuando la generación adulta, especialmente los líderes, comienzan a entrenar y compartir las oportunidades del ministerio con la generación más joven, los chicos comienzan a sentirse que pertenecen a su iglesia. ¿Qué poseen Moisés, Jesús, Pablo y Bernabé en común? Todos ellos “pasaron” fiel e intencionalmente el liderazgo a los más jóvenes. A través del proceso de Observación (miran mi ministerio), Participación (Me ministran) y Activación (comienzan su propio ministerio), los jóvenes se unen al liderazgo de la Iglesia.

(Extracto del artículo “Pásalo”, por Gary Blanchard, ubicado en la revista “Lead Conference 2019”, Concilio Otoñal de la Asociación General, 2019).


OYIM (One Year in Mission)

Quizá has oído la historia del chico de 16 años quien deseaba tener las llaves del carro familiar. Pidió a su padre por ellas, y él le respondió, “Está bien, pero hay tres cosas que necesito que hagas. Primero, lee tu biblia cada día: segundo, mejora tus notas en la escuela y tercero, córtate el cabello”.

Unas semanas después el chico vino a su padre y preguntó de nuevo por las llaves. El padre le pidió si había hecho lo que le había solicitado para obtenerlas. “Sí”, respondió el chico. El padre le respondió “veo que has estado leyendo tu Biblia cada día y que sus notas han aumentado, pero noto que tu cabello aún está sin cortar”. El chico confiadamente sonrió y le replicó, “cierto, padre, pero Jesús tenía el cabello largo”. El padre lo miró y le contestó, “es cierto hijo, pero recuerda que Jesús, iba caminando a todos lados”.

¡No rías tan fuerte, porque la historia del chico se parece a la de los Adventistas del Séptimo Día! También hemos pedido a Jesús las Llaves del Reino. Oramos y predicamos por su Pronta Venida, pero, ¿hemos hecho el trabajo que se nos ha pedido que hagamos?

El trabajo en las ciudades es el trabajo esencial para este tiempo. Cuidando las ciudades se trabajan como Dios quisiera, el resultado será el despliegue de una operación de movimiento poderoso como nunca hayamos visto antes. (Ministerio a las Ciudades, p. 10 – inglés -).

El mensaje que se nos ha pedido mostrar a nuestro pueblo en este tiempo es trabajar en la ciudad sin demora, pue el tiempo es corto (Ministerio a las Ciudades, p. 26).

Jesús y el Evangelismo de la Ciudad

¡Es interesante que Jesús priorizó la predicación del Evangelio a las ciudades! El comprendió que en cada ciudad hay personas como la mujer en el pozo de Jacob, quienes están sedientos por saber la ternura del corazón de Dios y Su Don de Vida Eterna (Juan 4:10). Nota además que Jesús está tan celoso por las personas perdida de las ciudades, especialmente aquellos quienes estaban sedientos del evangelio, que ordena la Iglesia pagar el salario de los segadores. ¡La cosecha se pudrirá si no es recogida! Aunque los sembradores son muy importantes, Jesús necesita que los cosechadores sean rápidos y se enfoquen en la cosecha antes que ella se pierda.

¡Tenemos que movilizarnos pronto y enfocarnos en las puertas del mundo, sin duda, el Evangelismo en la ciudad es el trabajo más urgente como iglesia! Si este es nuestro trabajo, ¿cómo deberíamos alcanzar nuestras ciudades locales?

En primer lugar, recomendamos fuertemente que cada líder de iglesia obtenga el libro “El ministerio a las ciudades, una compilación escrita por Elena de White y producida por la Review and Herald. Aunque no es exhaustivo, este librito tiene métodos inspirados por Dios que nos ayudarán a trabajar en tu ciudad especialmente si actúas con oración y la bendición del espíritu Santo.

En segundo lugar, tenemos que entender que en nuestra juventud están los agentes más efectivos para alcanzar las ciudades del mundo ¡Ellos son, podríamos decir, la “bala de plata”! Elena de White dice “si los jóvenes en nuestras ciudades uniesen esfuerzos para desaprobar la impiedad y el crimen, su influencia haría avanzar grandemente la causa de la reforma. Es el privilegio y deber de cada joven, como como un ángel de misericordia, para ministrar los males y las necesidades de la humanidad. No hay clase que pueda alcanzar más grandes resultados para Dios y la humanidad que los jóvenes”. (Ministerio las ciudades, p.78). Pero, ¿cómo podemos movilizar nuestra juventud para alcanzar efectivamente las ciudades?

En tercer lugar, implementa un proyecto de un año en misión en tu conferencia o Unión. OyiM, como se llama esta iniciativa juvenil mundial, comenzó en el año 2013 con un enfoque singular…. Alcanzar las ciudades del mundo con el Mensaje de los Tres Ángeles. Aunque Elena de White no lo llama “Un año en Misión”, ella lo describe a la perfección en la siguiente cita:

Los hermanos (Stephen y Betty) Haskell han rentado unas cada en una de las mejores partes de la ciudad (Nashville) y hemos reunido que son una familia de ayudantes, que día a día salen dando lecturas bíblicas, vendiendo nuestros documentos y haciendo trabajo médico. Durante la hora de alabanza, los trabajadores relatan sus experiencias. Los estudios bíblicos son conducidos regularmente en la casa, y los jóvenes y señoritas conectados con la misión reciben un entrenamiento práctico en sostener lecturas de la Biblia y en vender nuestras publicaciones. El señor ha bendecido sus labores, un número de personas han abrazado la verdad y muchos otros están profundamente interesados. De este modo fueron entrenados los pescadores quienes dejaron sus redes ante el llamado de Cristo. Un trabajo similar debería ser hecho en muchas ciudades. Los jóvenes quienes van a trabajar en esas ciudades deberían estar bajo la dirección de líderes consagrados y experimentados. Provéase a los obreros un buen hogar, en el cual puedan recibir un entrenamiento riguroso. El Señor tiene un trabajo precioso y sagrado de ganancia de almas que ha de ser hecho en el mundo, y tiene que hacerse hoy. (Ministerio a las Ciudades, p. 82 –inglés-).

De esta cita obtenemos al menos 6 aspectos relacionados con OYiM, que son:

  • OYim es una iniciativa PARA CIUDADES: La mayoría de la población mundial vive en grandes centros urbanos. OYiM es una iniciativa que trabaja con “más inteligencia”, no con “más desgaste” al buscar las almas perdidas en lugares densamente poblados. OYiM no es para evangelismo rural (algo sumamente valioso), sino un plan diseñado para alcanzar las ciudades del mundo!
  • OYiM es lanzado desde un centro de influencia localizado dentro de la ciudad: Un centro de influencia es simplemente una facilidad rentada o adquirida (o incluso un lugar prestado/habilitado para tal fin -nota del traductor-) donde los misioneros de OYiM pueden vivir y lanzar sus ministerios. Necesitamos pensar no sólo el bienestar físico de nuestros misioneros sino en la proximidad con el l ugar de cosecha. Puedes conocer más en missiontothecities.org.
  • OYiM provee una variedad de opciones para ministrar la comunidad local: Según la cita antes leída, los jóvenes ofrecían una variedad de cosas: daban estudios bíblicos, vendían recursos adventistas y realizaban obra médica misionera. Lo bueno de poseer un equipo es que logre una variedad de talentos y dones espirituales que pueden ser más exitosos en cubrir las diversas necesidades de la ciudad. Recientemente visité un proyecto OYiM muy exitoso y me gratamente sorprendido al encontrar que muchos de nuestros misioneros allí eran profesionales en sus áreas respectivas (médicos, maestros, abogados y carpinteros, etc.). Hay sinergia cuando se organizar equipos de jóvenes para socializar, empatizar, servir y salvar los perdidos en las ciudades del mundo… personalmente, creo que los equipos no han de ser más largos que unas 12 personas. Pero en algunos lugares no es posible tantos, podrían ser de menos personas. Y, otra vez de modos personal, considero que tales misioneros han de estar entre saliendo de la escuela o instituto universitario. Dicho esto, ¡el mejor tiempo es cuando una persona es movida por el Espíritu!
  • OYiM es para Jóvenes Adventistas: Este programa está diseñado para Jóvenes Adventistas comprometidos entre 18-35 años. Sin duda, el secreto para un OYiM exitoso es el reclutamiento los adultos correctos para atender el programa. Algunas Uniones o campos locales pueden desean asignar un pastor para esto; pero debe ser su enfoque principal.
  • OYiM es una de más maneras más efectivas para entrenar nuestra juventud para el ministerio! Jesús entrenó sus discípulos trabajando junto con ellos. ¡Nuestros jóvenes aprenden a dar buenos estudios bíblicos, por ejemplo, en el trabajo práctico! Ellos también tendrán oportunidad de “contar sus experiencias” (buenas o malas) y recibir consejo y aliento por parte de sus compañeros. Este es el ambiente idóneo para entrenar correctamente el ejército juvenil.
  • OYiM posee un objetivo particular: Aunque el objetivo inicial es traer a los perdidos a una relación salvadora con Jesús y ayudarles a abrazar el Mensaje de los Tres Ángeles, OYiM está alineado por completo con nuestros departamentos de Evangelismo y Plantación de Iglesias. Algunos pueden argumentar que no deberíamos colocarnos expectativas altas ya que este programa es una iniciativa juvenil, pero esos individuos deberían leer cuidadosamente esta cita: “Es el privilegio y deber de cada joven, como un ángel de misericordia, ministrar los males y necesidades de la humanidad. No hay alguna clase que pueda alcanzar más grandes resultados para Dios y la humanidad que la juventud” (Ministerio a las ciudades, p. 78). Los equipos OYiM seguirán fielmente a Jesús no deberían sorprenderse cuando el fruto de sus esfuerzos culmine en la plantación de una nueva iglesia.

¿Por qué las Uniones involucradas en OYiM?

¡Es la oración del Departamento JA junto con los directores JA de las Divisiones de todo el mundo, que cada Unión lance un proyecto OYiM anualmente! De hecho, para facilitar esto, la Conferencia General ha enviado algún recurso para cada División. Combinado con los recursos de Evangelismo y Plantación de Iglesias, ¡estos recursos podrían convertir esta visión en una realidad!

Algunos argumentan que no todos los jóvenes querrán o serán capaces de tomar todo un año para enfocarse en OYiM. Aunque esto es cierto, también e cierto que cada Unión y asociación hay jóvenes quienes correrían tras esta oportunidad! ¿Cómo lo sabemos? ¡Porque en nuestros viajes, nos reunimos con ellos por todo el mundo!

El Departamento JA de la Conferencia General cree que nuestros jóvenes quieren ser desafiados a para vivir bajo peligro para el Señor y OYiM es una oportunidad única en la vida. Par que OYiM sea exitosa, no obstante, tenemos que hacer lo necesario para promover el ministerio, reclutar jóvenes misioneros y equiparlos para el éxito en la ganancia de almas…

(Extracto del artículo “Cada Unión… ¡Un Año en Misión!”, por Gary Blanchard, ubicado en la revista “Lead Conference 2019”, Concilio Otoñal de la Asociación General, 2019).


EVANGELISMO JUVENIL

Es muy importante que nuestro trabajo misionero posea un sólido fundamento bíblico, el cual nos lleva a tratar el asunto del trabajo en equipo. En este artículo no haremos distinción entre “trabajo misionero” y “trabajo evangelístico”, como si el primero hablara de las misiones extranjeras (Donde no existe presencia Adventista) y la segunda se refiriera a la predicación del evangelio dentro de las ciudades (donde sí la hay).

El llamado al trabajo en equipo para el cumplimiento de la Misión

En unas 78 referencias en los libros del Espíritu de Profecía de Elena de White, la palabra “compañía [equipo]” se utiliza casi siempre como “herramientas” o “recursos” de trabajo… y seguro no es difícil ver en esta cita el concepto de “trabajo en equipo”:

Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir!” (Educación, 271).

White estaba clara que la participación activa de loa juventud es fundamental para afirmar el plan divino del trabajo misionero; “el Señor ha señalado que la juventud sea su mano ayudadora”, pero por supuesto no es fácil organizarla en el trabajo evangelístico. Por, tanto, se pide a los jóvenes que se formen en grupos misioneros. En este mismo escrito. White les pide fervientemente que se “reúnan bajo algún plan y orden de acción” y entones pide: “¿No podrían ustedes formar un equipo de obreros, para establecer momentos de oración y pedir al Señor que les conceda Su Gracia y se presenten unidos en acción?”.

White habló sobre la necesidad de que nuestra juventud reciba atención especial y no “casual”, ya que ellos necesitan algo “más que una palabra de aliento ocasional”, y añade que no cualquiera puede alcanzar a “aquellos jóvenes que son aparentemente descuidados e indiferentes”, sino sólo “aquel cuyo corazón está lleno de amor y simpatía”. La razón es sencilla: “no todos pueden ser ayudados de la misma manera”. Como podemos observar, “aquellos que nosotros pasamos por alto con indiferencia, porque los juzgamos por la apariencia externa, tienen en sí el mejor material para ser obreros, y recompensarán todos los esfuerzos hechos para ellos” (Íbid. 220:1)

Por este motivo White nos pide que seamos cuidados y utilicemos nuestra sabiduría al momento de reclutar jóvenes. Aún quienes son descuidados y poseen indiferencia deberían ser guiados de modo que puedan trabajar como grupo y atraigan a la juventud y a quienes no poseen conocimiento de nuestro Señor.

En su libro “Servicio Cristiano”, ella además utiliza la palabra “compañía [equipo]” como sinónimo de “equipo” y anuncia que Dios siempre espera por nosotros: “jóvenes y señoritas, no pueden ustedes formar compañías y, como soldados de Cristo, enlistarse en el trabajo, colocando todo vuestro tacto y capacidades y talentos al servicio del Maestro, para salvar las almas de la ruina? Que haya compañías organizadas en cada iglesia para hacer este trabajo”.

White sabía cómo pensaba la juventud y emergieron urgentes esfuerzos para para organizarse en “grupos en cada iglesia”. Si los jóvenes son motivados y organizados en equipos misioneros de trabajo, serán instrumentos en la Mano del Señor para alcanzar las mentes de otros jóvenes.

Finalmente, lo que ocurre con la juventud se determinará por los líderes visionarios de la iglesia: “Tenemos un ejército de jóvenes quienes pueden hacer mucho si se les motiva y dirige apropiadamente […] Queremos que actúen como parte de planes bien organizados para ayudar a otros jóvenes”. Ella afirma que “no es suficiente mostrar” cuánto necesita la juventud hacer por el Señor o urgirlos a realizar su parte en el Trabajo de Dios: “Ellos tienen que ser enseñados cómo trabajar para el Maestro” (Íbid). Organizar la juventud sería beneficioso en varias áreas: pueden trabajar como “enfermeras, visitadores evangelistas, lectores bíblicos, colportores, ministros y evangelistas médico misioneros” (Íb).

Antes de continuar, me gustaría contar una breve historia que relata lo que la hna. White ha dicho. Fue en el equipo del Departamento de Jóvenes en la Conferencia de Nueva York (Greater New York Conference) donde aprendí mucho sobre el poder de trabajar como equipo. Recuerdo que tomamos a iniciativa de alcanzar la comunidad a través del Ministerio de la Compasión, el cual colocaba un énfasis en ser las manos y los pies de Jesús. El objetivo de ese ministerio es tocar las vidas y demostrar el amor de Jesús de modo tangible. Durante la primavera, el equipo organizó más de 50 proyectos comunitarios dentro del área metropolitana de Nueva York, donde servíamos en las calles, hospitales, ancianatos, departamentos de bomberos y policía, además de limpiar parques, ofrecer literaturas, alimentos a las personas en condición de calle, orando por las personas descorazonadas, ofreciendo charlas y orientaciones sobre salud, y ofrecer frutas y flores a los enfermos, entre otros proyectos. Recuerda que cuando Jesús envió a Sus Discípulos, lo hizo de dos en dos (Mar. 6:7-13) porque Él conocía el poder de trabajar en unidad. Como equipo.

Debo mencionar también a Carlos, un hombre sin piernas, necesitado de alimentos y solitario. Su sufrimiento, por supuesto, era grande desde que perdió sus piernas a una edad muy temprana. Compartió de qué manera había olvidado el sabor de la vida y estaba lleno de tristeza, dolor y amargura, al punto había pensado quitarse la vida. El grupo de jóvenes que llegó a su hogar le escuchó con empatía y simpatía. Luego de una larga conversación, se tomó la decisión de limpiar su casita y ofrecerle alimentos y ropa, entre otras inmensas necesidades. Entonces la vida de Carlos cambió. Ahora, un equipo de jóvenes tuvo el objetivo de ofrecerle amor y satisfacer sus necesidades. Hoy, Carlos es una persona diferente porque un grupo de personas decidieron presentarle a Jesús de modo tangible, un Jesús que vivía a través de las personas que le representaban. Esto nos muestra que cuando nos unimos a servir al poder del Cielo, todo se afecta para bien.

La importancia de la juventud en el cumplimiento de la Misión

Con astucia, White dice que los jóvenes pueden adelantar a los laicos o predicadores “avanzados en edad” al considerar “la influencia […] que los jóvenes pueden tomar sobre sus asociados”. Por supuesto existen excepciones. Hay adultos con carisma que pueden atraer la juventud, pero la experiencia nos dice que los jóvenes pueden alcanzar a sus amigos con mucha mayor facilidad: “educa al joven para ayudar al joven”.

Dios conoce el mecanismo moral de los humanos y más cuando son jóvenes. Por tanto, Él desea involucrar la juventud en la tarea de predicar el Evangelio. Tal como sucede con los adultos la mente de la juventud que vive en zonas urbanas es diferente de aquellas que viven en zonas rurales. Esta realidad demanda una estrategia efectiva y particular, que requiere contar con la juventud en la iglesia. Elena de White escribió en 1.913, “con el fin que el trabajo vaya más allá en todas las ramas, Dios llama al coraje, vigor y celo juveniles. él ha escogido la juventud para el auxilio en el avance de Su Causa”. Y ella habló sobre las “frescas energías” de la juventud como en la predicación del Dios en las ciudades no sólo sería una bendición para los no creyentes, sino que también “a través del ejercicio de sus potencias, a través de agudo pensamiento y acción vigorosa” pagará tributo a Dios e impartirá “salvación a sus compañeros”.

White sabía los desafíos del evangelismo urbano y particularmente lo que implica alcanzar la juventud. En su trabajo “Obreros Evangélicos”, leemos: “Tiene que haber más estudio ofrecido al problema de cómo lidiar con la juventud, oración más seria por sabiduría que sea necesaria al tratar con las mentes” (Ibi). Si no conocemos lo que necesita la juventud en las ciudades, nunca seremos capaces de alcanzarlos o impactarlos con la verdad salvadora.

Pero White no sólo recomienda un trabajo misionero comprometido y extensivo, también sugiere una simple estrategia. No es necesario un complicado programa evangelístico que pase por alto a quienes nos rodean. Así, Mensaje para los Jóvenes recomienda: “Que aquellos desean trabajar para Dios comiencen en casa, en su propio vecindario, entre sus propios amigos. Aquí ellos encontrarán un campo misionero favorable”. Esta tarea misionera es tan importante que es el fundamento y la “prueba” de la “habilidad” o inhabilidad” de los misioneros “para el servicio de un campo más amplio”.

Al momento de ocupar la juventud en el trabajo misionero en las ciudades, White aconseja no pasar por alto algo importante: “Un trabajo similar debería ser hecho en muchas ciudades. Los jóvenes quienes van a esas ciudades deberían estar bajo la dirección de líderes experimentados, consagrados. Provéase a los obreros un buen hogar. En el cual puedan recibir entrenamiento” (El Evangelismo).

Ella vio con entusiasmo la participación de la juventud en evangelismo urbano pero no pensó que su obra debería ser hecho de modo automático. Los jóvenes deben convertirse en instrumentos de Dios de modo libre y voluntario, considerando que “Dios hará de los jóvenes de hoy receptores elegidos por el cielo para presente la verdad ante los demás” sólo “si ellos se entregan Él” (Íbidem 24:2).

White murió en 1915, y parece que tenía una premonición que pronto descansaría de sus labores para la iglesia. Ese año, dijo algo que debería ser tomado muy seriamente por nuestros líderes mayores: “Los portaestandartes están cayendo, y deben prepararse jóvenes para llenar las vacantes, a fin de que el mensaje siga proclamándose. Se ha de extender la lucha activa. Los que poseen juventud y fuerza han de ir a los lugares oscuros de la tierra, para llamar al arrepentimiento a las almas que perecen” (Íb21:2).

(Extracto del artículo “Trabajo en equipo misionero”, por Andrés Peralta, ubicado en la revista “Lead Conference 2019”, Concilio Otoñal de la Asociación General, 2019).

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